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Anuario 2013: Francisco Luengo, la crianza en base a la amistad

Autor: Héctor Uribe Delgado
El criador representó a la Asociación Malleco en el Anuario de los Criadores de 2013.

- Reportaje recopilado de la sección de las Asociaciones del Anuario de la Federación Criadores de Caballos Raza Chilena de 2013.

La amistad y la camaradería son parte de la vida corralera, y así lo entiende Francisco Luengo, luego de que dos amigos suyos lo llevaran al mundo del Caballo Chileno, transformándose en una pasión que tras 20 años en la crianza no pretende abandonar.

Luengo de un día para otro, gracias a Lino Barbieri y a Rubén Valdebenito terminó arriba de un caballo en una pichanga. "Ellos me hicieron socios del Club Purén, me subieron a un caballo y me metieron a una pichanga. De ahí en adelante me puse a criar en el Criadero Mahuilque", cuenta.

Don Francisco explica que la crianza y el rodeo van de la mano y que ello se resume en "el sentimiento de correr caballos criados por uno, que los ve nacer y que los ve crecer, es único... Como dice mi amigo Juan Durán, es una enfermedad que no se saca nunca".

Luego cuenta que en sus comienzos corraleros tuvo "la suerte de tener un potro bueno, el Cantarito, y en mi primer año, no tenía idea de puntos, era puro entusiasmo, y ahí continué comprando un hijo del Zapateado, que le gusta a muchas personas porque no es de sangre Estribillo ni Taco. Esto fue el 90... Por esos años tuve mis primeras yeguas. Nunca vendí uno, sólo he regalado caballos a amigos".

Puede parecer que a don Francisco Luengo sólo le interesa salir a correr en vaca, pero no es así y es tal que también se da el tiempo para salir a exposiciones.

"La morfología es lo más importante y lo funcional va de la mano, pero la morfología me interesa mucho. Me gusta ver los caballos bonitos y tuve algunos triunfos en exposiciones y el año pasado (2012) tuve el Premio Familia, pero este año (2013) no preparé caballos para exposición porque me operaron del corazón, pero sí salí a correr para todos lados.

Pero Luengo no está sólo, puesto que su amor por los caballos fue heredado por su hija Carolina, quien ya tiene su propio criadero, Los Crisoles."A Carolina le encantan los caballos y es la más dedicada, así es que ella me acompaña, tiene muchas ganas de correr.

"Más allá de todo, está la amistad... Nunca he ido por los puntos ni nada, simplemente se trata de poder disfrutar de los amigos, dejar de lado todo lo que es el trabajo, y conversar de las sangres, comerse un rico asado, eso alegra y deja muchas satisfacciones, y como dice mi compadre Rubén Valdebenito: El caballo es mi sicólogo", dice entre risas.

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