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Anuario 2014 de los Criadores: Mario Béjares, toda una vida en el Criadero Pedehue

Autor: Héctor Uribe Delgado
El criador y jinete representó a la Asociación Colchagua en el Anuario de los Criadores de 2014.

- Reportaje recopilado de la sección de las Asociaciones del Anuario de la Federación Criadores de Caballos Raza Chilena de 2014.

En la década de los '40, don Mario Béjares recibió una yegua obsequio de su padre. Fue un regalo que marcó su vida, puesto que en ese momento comenzó la crianza de caballos chilenos. Hoy este corredor y criador colchagüino se mantiene activo tanto en los rodeos como en las pesebreras con sus mancos del Criadero Pedehue.

"Llevamos toda una vida en esto. Empecé a criar luego de que mi papá nos regalara unas yeguas por ahí por el año '41. Eran unas yeguas de don José Tagle y ahí comenzó todo. Para que se hagan una idea, yo y mi hermano participamos del primer Campeonato Nacional de Rodeo, el cual ganaron los hermanos Santos. Nosotros estuvimos ahí, nos dieron unos diplomas por haber participado ahí, e incluso corrimos en el Champion. El rodeo en ese tiempo era distinto, con otro modo de clasificación, pero a nosotros nos fue bien", recuerda don Mario.

De ese añorado comienzo, Béjares cuenta que "siempre tratamos de seguir una línea con yeguas que hayan tenido buenos resultados, así es que nosotros en un comienzo mantuvimos la línea de sangre de los caballos de don Pepe Tagle, que era del Angamos, y ahí vinieron las primeras crías. Después nosotros con mi hermano, compramos el potro No Me Toques, antes de que se hiciera famoso, y lo tuvimos tres años para después venderlo. Ahí nos salió el Brujo, que estuvo varios años en el ranking y yo he seguido mucho esa línea, y la hemos mantenido. También nos trajimos un potro de don Alberto Schwalm, de La Amanecida, y así hemos ido variando en el Criadero".

Béjares dice que los años no han pasado en vano y prueba de ello es una leve sordera. Pero él está tranquilo y dice que seguirá criando aunque en menor número a la espera de que algún nieto se entusiasme por los caballos.

"En la actualidad todavía estoy activo, pero poco por mi edad. Tenemos 12 caballos y con eso nos entretenemos, pero en estos últimos años hemos puesto una o dos yeguas, porque entre mis nietos desgraciadamente no hay entusiasmo por el rodeo y por los caballos. Esos me tenía un poco desmotivado, y aunque esas cosas uno las acepta, cuesta pensar en eso", dice.

"Me ha gustado tanto del rodeo y la crianza a lo largo de mi vida, que me mantiene motivado, y por eso lo sigo practicando”, cuenta.

Con su experiencia y sus años en la crianza, Béjares da su opinión respecto al momento que vive la crianza del caballo chileno: "Se ha progresado mucho en las líneas de sangre. Hay mucho caballo de muy buena clase, pero la preparación del arreglo del caballo no es sencilla. Creo que en muchos criaderos hay mucha clase en los caballos, pero siento que nos falta en el arreglo y en la preparación", dice.

"Siento que hay muchos buenos criaderos. Todos muy preocupados de la raza, de la funcionalidad, de la morfología. En lo personal, siempre me gustaron los caballos de don Alberto Schwalm, del Criadero La Amanecida, pero puedo decir con pro-piedad que hay muchos buenos criadores, como Afredo Moreno en Las Palmas de Peñaflor, los hermanos Pozo en el Principio y mi amigo Diego Pacheco", añade.

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